Desarrollo físico:
Al
crecer los niños, se desarrollan de diferentes maneras. El desarrollo del niño
incluye cambios físicos, intelectuales, sociales y emocionales.
Los
niños crecen y maduran a velocidades muy distintas. Es difícil definir lo que
es "normal". Pueden existir grandes diferencias de altura, peso y
contextura entre los niños sanos dependiendo de la dieta, el ejercicio y los
genes. Algunos niños comienzan la pubertad o están cerca de ella antes de ser
adolescentes,Los niños empiezan a ser más independientes de sus padres. Pueden
volverse rebeldes, También admiran lo externo, como a sus amigos, quienes
suelen ser del mismo sexo,La aprobación de sus pares es muy importante. Su hijo
puede probar algunos comportamientos nuevos para ser parte del "grupo",Éste
puede ser un momento en el que los padres o los maestros identifican trastornos
del aprendizaje o problemas de la conducta en los niños. Estos problemas pueden
empeorar a medida que pasa el tiempo, de modo que es importante buscar ayuda lo
antes posible.
Desarrollo cognoscitivo :
Su
hijo de tres años pasará la mayor parte del tiempo haciendo preguntas sobre
todo lo que pasa a su alrededor. Le encanta preguntar “¿Por qué tengo que...?”
y prestará mucha atención a las respuestas que reciba siempre y cuando sean
simples y directas. No crea que debe explicar con detalle las reglas; aún no
puede entender tanto razonamiento y tampoco le interesa. Si intenta tener este
tipo de conversación “formal”, verá que pierde interés o prestará atención a
asuntos más entretenidos, como un juguete del otro lado de la habitación o un
camión que pasa fuera de la ventana. En su lugar, decirle que hacer algo
“porque es bueno para ti” o “para que no te lastimes”, tendrá más sentido que
una explicación detallada.
Las
preguntas más abstractas de su hijo de “por qué”, pueden ser más difíciles, en
parte porque puede haber cientos todos los días y también porque para algunas
no hay respuestas; o bien, no que usted sepa. Si la pregunta es “¿Por qué
brillan el sol?” o “¿Por qué el perro no me habla?”, puede responder que no lo
sabe, o invitarle a buscar la respuesta en algún libro acerca del sol o de los
perros. Asegúrese de tomar estas preguntas en serio. Mientras lo hace, ayude a
su hijo a ampliar sus conocimientos, a alimentar su curiosidad y enséñele a
pensar con más claridad.
Cuando
su hijo de tres años de edad se enfrenta a desafíos específicos de adquisición
de conocimientos, su razonamiento será aún parcial. Aún no podrá ver las
situaciones desde dos perspectivas ni resolver problemas que requieran verse
desde varios puntos de vista a la vez. Por ejemplo, si usted toma dos tazas
iguales de agua, vierte una en un contenedor corto y ancho y la otra, en uno
alto y angosto, probablemente su hijo creerá que el contenedor alto almacena
más agua que el corto. Incluso si le ve desde inicio con las dos tazas y lo ve
a usted verter el agua, llegará a la misma conclusión. Según su lógica, el contenedor
más alto es “más grande” y por lo tanto, puede retener más agua. Alrededor de
los siete años, los niños finalmente entienden que deber ver varios aspectos de
un problema antes de encontrar una respuesta.
Aproximadamente
a los tres años de edad, los sentidos de su niño se definirán más. Ahora,
conocerá su propia rutina diaria y se esforzará por comprender la rutina de los
demás. Por ejemplo, esperará con ansiedad al cartero que llega todos los días,
pero le sorprenderá que recojan la basura una sola vez a la semana. Comprenderá
que ciertos eventos especiales, como vacaciones y cumpleaños, sucedan cada
cierto tiempo, y aunque pueda decirle cuántos años tiene, no tendrá clara la
duración de un año.
Pero
si usted tiene preguntas o inquietudes sobre el desarrollo de su hijo de tres
años, deberá discutirlas con su pediatra. Si está de acuerdo con que existe
alguna razón para preocuparse, enviará a su hijo para que le realicen pruebas
adicionales.
A
los cuatro años de edad, su hijo comenzará a explorar muchos conceptos básicos
que le enseñarán con mayor detalle en la escuela. Por ejemplo, ahora comprende
que el día se divide en mañana, tarde y noche y que existen diferentes épocas
del año. A los cinco años, al ingresar a jardín de niños, puede conocer algunos
días de la semana y que cada día se mide en horas y minutos. También puede
comprender las ideas básicas de contar, el alfabeto, la relación entre los
tamaños (grande en comparación con pequeño) y los nombres de las figuras
geométricas.
Existen
varios libros muy buenos para niños que ilustran estos conceptos, pero no se
sienta forzado a apresurar las cosas. No existen ventajas para que su hijo
aprenda esto tan a temprana edad y si se siente presionado para hacerlo, podría
resistirse al aprendizaje cuando vaya a la escuela.
Desarrollo psicosocial:
el proceso de transformaciones que se dan en
una interacción permanente del niño o niña con su ambiente físico y social.
Este proceso empieza en el vientre materno, es integral, gradual, continuo y
acumulativo. El desarrollo psicosocial es un proceso de cambio ordenado y por
etapas, en que se logran, en interacción con el medio, niveles cada vez más
complejos de movimientos y acciones, de pensamiento, de lenguaje, de emociones
y sentimientos, y de relaciones con los demás. En este proceso, el niño o niña
va formando una visión del mundo, de la sociedad y de sí mismo, al tiempo que
adquiere herramientas intelectuales y prácticas para adaptarse al medio en que
le toca vivir y también construye su personalidad sobre las bases del amor
propio y de la confianza en sí mismo. La meta que se busca lograr en el
desarrollo del niño o niña es el despliegue máximo de sus capacidades y
potencialidades, para que en el futuro pueda tener un conocimiento crítico de
la realidad y una participación activa en la sociedad. El desarrollo
psicosocial influirá significativamente en las oportunidades educativas,
laborales y sociales que el niño o niña puede tener en el futuro. Las
experiencias de los niños o niñas facilitan las funciones motora,
socioemocional e intelectual. Es fundamental, a través de las interacciones con
sus padres, que los niños o niñas lleguen a confiar en sí mismos, sentirse
capaces, independientes y solidarios y que vayan aprendiendo gradualmente a
comunicarse por medio del lenguaje, a socializar, a aprender a compartir e
incorporar valores morales a su comportamiento cotidiano. Las primeras etapas
del desarrollo son básicas para el futuro del niño o niña e influyen para toda
la vida en su relación con los demás, en el rendimiento escolar, y en su
capacidad para participar activamente en la sociedad.
RECUPERADO:

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